Caminos de la ciudad
A veces llenos, rebosantes, a veces oscuros, abandonados. Cuántos pies los han tocado, cuánta gente, que en su andar, enfocado está el mensaje, el receptor, más no el canal. Olvidados yacen unos, otros, cómplices de la multitud, víctimas del ruidero, amigos del escaño. Conectados, paralelos, siempre al servicio, y multiplicados por la urgencia, que nace y muere, según el movimiento, el de la multitud que rodea a la multitud, el del tráfico en hora pico, el de la fila de niños en la escuela.
Mario Delosantos

0 Comments:
Post a Comment
<< Home